Hace años que existe una ley que obliga a las páginas web institucionales a ser accesibles. Esto significa que deben programarse teniendo en cuenta el acceso por parte de personas con capacidades limitadas, desde ciegos que utilizan lectores de voz, a daltónicos que pueden tener problemas para acceder a contenidos si no se utilizan correctamente los colores en la pantalla, pasando por personas que pueden tener ataques epilepticos si se utilizan destellos de determinadas características, o simplemente personas mayores, o no, que no pueden leer bien tamaños de letras pequeñas y que puedan aumentarla sin problemas, etc. Es obligatorio como digo que las páginas insitucionales cumplan una serie de requisitos para permitir el acceso a todos los usuarios. No es obligatorio todavía para el resto de las webs, pero debería serlo, y pronto sin duda lo será, porque en el fondo no requiere demasiado (Y aquí entono el "mea culpa" porque hace años que empezamos el proyecto de Minotauro Digital accesible, pero no acabamos de terminarlo)
Pero es que por el mismo motivo de igualdad de oportunidades, el acceso a los libros digitales es también necesario para estas personas. El blog Libros digitales ¡Ya! acaba de aparecer precisamente para reivindicar esto. Pues efectivamente desde personas con problemas de movilidad a personas disléxicas, o invidentes que pueden leerlos con un lector de voz, o con el propio sistema de lectura de windows o de PDF, etc.; los libros en formato digital suponen a veces la única, y casi siempre la mejor, posibilidad de acceder a esos contenidos. Hace tiempo yo reivindicaba, por otros motivos, la necesidad de que se obligara a llevar un depósito legal en formato digital de todos los libros que se hacen en España ("Del manuscrito al libro electrónico. Fetichismo y digitalización", Revista Trama y Texturas, 2, Mayo, 2007). Hoy día se establece un deposíto legal del libro en formato físico, pero no hay obligación de depositarlo en formato digital, y esto sería útil, primero para impedir que determinados libros de vida efímera y poco alcance, acaben desapareciendo para siempre, pero también sería necesario para permitir a través de las instituciones adecuadas el acceso a dichos libros por parte de las personas con problemas de acceso al formato físico. Un organismo público que difundiera dichos libros a estas personas, les permitiría poder estudiar o simplemente leer como el resto de las personas, desde el Juego del ángel que acaba de publicar Ruiz Zafón a una historia económica o un tratado de física cuántica que se acabase de publicar, o los libros de texto, y desde luego toda la literatura anterior, como a cualquier hijo de vecino, y es más, aquellos casos de libros descatalogados y difícilmente encontrables para cualquier lector, podrían igualmente pasado el tiempo y cumplidos los requisitos que se establecieran por parte del editor, ser accesibles para todos en formato electrónico.
Desde aquí apoyamos desde luego a Libros digitales ¡Ya! y pedimos a la Administración a que ponga en marcha ese depósito legal, que por otra parte, si no recuerdo mal empezaba ya a estar previsto, al menos en los planes de la Biblioteca Nacional en la pasada legislatura, pero que desde luego ni se ha puesto en marcha ni creo que contemple la posibilidad de dar acceso a las personas que precisan del formato electrónico para acceder a los contenidos.
domingo 4 de mayo de 2008
Libros digitales ¡Ya!
jueves 1 de mayo de 2008
A propósito de Julieta Valero

“El rostro es una enfermedad” nos asegura Julieta Valero en Los heridos graves, y su mínima afirmación es una piedra lanzada contra la superficie inmóvil del estanque, una superficie tranquila en medio de un ambiente reposado y estable. El rostro es la enfermedad de la identificación rápida, palmaria y también falsa, porque el rostro puede decirlo todo o puede ocultar cualquier estado de ánimo. La tristeza o la alegría, el dolor o el vacío, el rostro es, en los momentos decisivos, la máscara tras la cual nos ocultamos y dejamos que la gente crea que nos conoce. El rostro es la clausura de la imaginación. El rostro, además, se solidifica y endurece en la edad adulta, en esa edad en que las habitaciones de juego, o están vacías o acumulan el polvo pesado de los años que llevamos desertando de ella.
La casa es, en cierto sentido, lo contrario del rostro. La casa alberga al yo, lo acoge en un interior despojado y le permite deambular por entre las sombras y los silencios. El yo recorre las salas de pasos perdidos de la memoria y oye cómo resuenan sus pisadas por entre una atmósfera fantasmal. Pero nadie comparece, ni los cadáveres de entonces ni los recuerdos ni las voces que entonces dieron sustancia a la morada. La casa es el alma vacía, fría, hueca de todo.
La vida es una perplejidad que nos va asaltando a cada momento. La vida es un ir dejando que nos abran heridas y que estas vayan secándose al sol de la soledad.
La fotografía es de Ángel Arribas y está basada en el poema: "Canción de los que han puesto casa" del libro Los heridos graves.
miércoles 23 de abril de 2008
5º Número de Cuadernos del Minotauro

Cuadernos del Minotauro
Revista cultural de investigación y creación
Nº 5 . 2007. Anual
ISSN: 1699-6321
16x22cm
182 páginas
PVP: 12 €
www.minotaurodigital.net/cuadernos
ESTUDIOS
David Leyva González
José Martí, Francisco de Goya y la pintura española de finales del XIX (Descargar articulo en PDF)
Josué Sánchez
La imposición del diabolismo cristiano en América
Mª del Carmen Fernández Díaz
Michel Tournier y el mito de barba azul
Antonio Javier Marqués
I condottieri: Cesare Borgia e Giovanni de’ Medici frente a frente.
Paralelismos y semejanzas históricas y literarias
Chrystian Zegarra
Amor erótico y Poesía: elementos formativos de humanidad en
Desolación de la quimera de Luis Cernuda
José Iván Ortega Galiano
El oeste de Irlanda en la obra de W. B. Yeats:
el surgimiento de la identidad nacional irlandesa
Ahmed Shafik
El drama litúrgico en el Egipto antiguo
CREACIÓN
Christian X. Ferdinandus
El centro de la telaraña
Mario Martín Gijón
El último guerrillero
Luna Miguel
Poesía
Luis Luna
Poesía
María Salvador
Poesía
FRAGMENTA
Rene Crevel, Desvíos, Ediciones El Nadir, 2008
Óscar Cornago (coord.), Éticas del cuerpo, Editorial Fundamentos, 2008
Catherine Malabou, La plasticidad en el atardecer de la escritura, Ellago Ediciones, 2008
RESEÑAS
Marta Álvarez
Antonio J. Gil González (coord.), Metaliteratura y metaficción. Balance crítico y perspectivas comparadas.
Número monográfico de la revista Anthropos Huellas del Conocimiento, 208, 206
viernes 11 de abril de 2008
De erratas y otras casualidades
Uno de los efectos secundarios de editar es que se lee de forma diferente. Atraído inexorablemente por la errata, los ojos se deslizan más lentamente sobre el papel; es difícil correr sobre la línea a la misma velocidad que antes, vislumbrando tan sólo la mancha de la plabra para entederla, o imaginarla muchas veces. Pero la verdad es que también antes, desde siempre en realidad, me he quedado atrapado unos segundos cuando se producen calles en el texto, huecos vacios que se comunican formando un camino en el que precisamente es fácil perderse. A parte de por estética, esa es una de las principales razones para evitarlas al editar, y es que el lector puede quedar atrapado como en un laberinto, recorriendo esa calle con los ojos buscandando el final, especialmente peligrosa si la calle es diagonal.
Las casualidades gráficas tiene también su atractivo -el azar, como la arruga, es bello-. Partir "ridí- culo" por la mitad al final de linea es siempre una casualidad divertida que puede hacernos esbozar una sonrisa, pero si evidentemente se debe evitar siempre, habrá que evitarlo como la peste en un libro de texto, pues puede suponer varios minutos de anarquía escolar que quizá el profesor nos reproche eternamente.
Gran parte de las normas tipográficas de composición no se siguen hoy fielmente en la mayoría de las ediciones, especialmente en lo referente a partición de palabras y a evitar repeticiones de letras a principio o fin de palabra (otro tipo de calle, ésta ocupada por el mismo caracter peligrosamente coincidente), y eso a pesar - o precisamente por eso- de que las aplicaciones informáticas permiten cada vez afinar más en la composición de textos.
Hay lectores que son auténticos cazadores de erratas que las envían después a las editoriales, como también los hay que devuelven los libros a la librería cuando encuentran erratas en exceso (todo libro que se precie debe tener una errata, como tiene un titulo o una portada, pues forma parte casi de su estructura; pero más de dos ya debe considerarse exceso). Y no me consta ningún ejemplo, pero estoy seguro de que también hay cazadores de casualidades gráficas -que en el fondo son otra forma de errata- y de particiones desafortunadas como aquella que se cita siempre:
El joven soldado dormía sobre una vieja
cama.
Mientras editar siga siendo un arte y sobre todo un oficio, seguirá habiendo erratas y acidentes o casualidades gráficas, y muchos seguiremos leyendo más despacio atraídos por el iman de la errata y perdiéndonos en calles y laberintos que también es otra forma de disfrutar de la lectura.
martes 1 de abril de 2008
Eduardo Fraile

Al poeta lo veo de vez en cuando, por la calle, en esta ciudad tan seca e inhóspita para gente que desee algo más que subsistir. El paso siguiente, necesario, ineludible, quizás también triste es preguntarse qué es un poeta, y si ese señor que camina con aire abstraído, con gesto huidizo y ademanes sincopados, podría serlo y por qué, si acaso en el maletín negro que balancea guarda la esencia de eso que llamamos poesía y que cada vez es algo más indeterminado, borroso y mortecino.
La poesía, todos lo sabemos, se está extinguiendo. Quizás haya ya desaparecido y lo único que nos quede sean los rastros débiles de una actividad que entonces tenía sentido, pero que ahora no pasa de ser una infantil actividad museística reservada a los espíritus incapaces de enfrentarse con el mundo. O eres contratista o te dedicas a la poesía. Ese es nuestro destino, el ácido y lúcido destino de los vencidos antes de entrar en batalla.
Aunque quizás el poeta, Eduardo Fraile, desconozca el torrente de pesimismo que arrasa las calles de una ciudad que no es ni suya ni mía, una ciudad que no es de nadie, pues si lo fuera no la maltratarían con tanta mala saña. Quizás por eso es capaz aún de pasear un maletín negro, dibujar dedicatorias y escribir poemas que hablan de un pasado, el suyo, pero que podría ser el nuestro (lo es en cierto sentido más allá de la pura literalidad).
La poesía, claro, el juego, y el recuerdo, la risa y la melancolía, el tiempo que ya se nos ha escapado (y la meditación triste que nos provoca) y las ligeras variaciones sonoras que confunden y revelan los significados.
Fraile se queja de los pocos poetas elegantes que ha habido en este siglo ya pasado. Quizás sea el de los últimos, entre los elegantes y los poetas, que atraviesen el nuevo siglo.
La fotografía es de Ángel Arribas. Se titula "Investigación de la verdad" y está basada en el poema "Quién mató a Kennedy y por qué", del libro de Eduardo Fraile de título homónimo.
miércoles 19 de marzo de 2008
La poesía y el margen

La primera de las sesiones de Versátil.es la dedicaron a hablar en voz alta sobre la marginalidad de la poesía en el sistema literario, entendido este no solo como el sistema cerrado y autosuficiente de los géneros sino como el sistema abierto a la sociedad en que confluyen escritores, lectores, editores y críticos.
En cierto sentido, todos estaban de acuerdo en que la poesía había ido perdiendo su lugar central dentro del sistema, o lo que es lo mismo, dentro de la sociedad. El desinterés de los lectores, la incapacidad de los profesores para enseñar los poemas como lo que son, obra de arte y no meros documentos sociales o históricos, la decadencia del gusto y de la discriminación estética – a la que tanto ha colaborado el Formalismo –, la imposición de tendencias poéticas que perpetran los críticos, más preocupados por su influencia y su permanencia en el tiempo que por el valor artístico de los poetas. No es de extrañar que algunos nieguen la excelencia o la calidad de algunos a favor de un igualamiento basado en las intenciones y no en los resultados.
¿Conserva aún la poesía una función social, o es ya simplemente un adorno para desocupados e inútiles? Algunos aún piensan que la poesía puede transformar el mundo, puede denunciar todo aquello que de injusto se da en la sociedad. Transformación y denuncia que no son las de las revoluciones políticas, y que son vecinas de la lógica simbólica de las sociedades. Quizás sea más interesante entender la poesía como un modo de conocimiento personal, que quizás no lleve a nada, pero que no por ello deja de ser necesario. Eso sí, hay que superar los modos de la antigua Nueva Sentimentalidad, y de la poesía metafísica más seca.
Si la poesía se sitúa en un lugar marginal respecto de los discursos sociales, al menos tiene la libertad de ocupar un lugar de riesgo en lo que se refiere a propuestas estéticas y a propuestas sociales (una vez más mediadas por lo simbólico).
Claro que todo esto nos lleva a preguntarnos por el significado del margen en la sociedad, y en cada una de sus manifestaciones culturales, hoy en día.
jueves 13 de marzo de 2008
Presentación de Ana Isabel Conejo

Me cumple el placer de presentarles a Ana I. Conejo, poeta joven, que acude a esta tercera edición del festival de la palabra que es Versátil.es, pertrechada con libros como Atlas, XX Premio Hiperión, Rostros, XI Premio Antonio Machado en baeza, Vidrios, vasos, luz, tardes, Áccesit del Adonais en 2003, o Colores, II Premio internacional Marius Sampere en 2006. Es una mujer joven pero con una producción que ya empieza a ser abundante.
Una vez hecha la presentación formal, les confesaré, aunque lo autobiográfico siempre estorba, que me hago viejo. Esto, que es lo normal, hay gente que lo reduce a una merma de lo físico: fatiga crónica, vista cansada, dientes que se pierden, redondeamiento de los perfiles que una vez fueron definidos, etc. No es eso lo peor, aunque les cueste creerlo. Uno se hace viejo cuando el mundo deja de sorprenderle, y eso va ocurriendo con la lentitud imperceptible de la perseverancia. Comparen Uds. la diferencia de cuando con 15 años entraban en una tienda de discos, y de ahora. Yo, al menos, entro sabiendo que cada vez me van a sorprender menos. Lo mismo digo de las librerías, a las cuales voy ya solo en ocasiones señaladas (Internet y el Premio de todos los premios son los culpables.)
Aun así hay veces en que salta la sorpresa. Todos los años en Versátil.es, ocurre. Todos los años algún poeta me llama poderosamente la atención (algún poeta, no quiere decir solo uno, me refiero a una cantidad indeterminada.) Este año, la poesía de Ana Isabel me ha sorprendido, ha roto esa invisible membrana, no sé si orgánica o virtual, que filtra todo lo que viene. No creo que venga ahora a cuento realizar un análisis pormenorizadoy más o menos sesudo de la poesía de Ana Isabel. Si les soy totalmente sincero, estoy sería amojamarlas o momificarlas (a Ana Isabel y a su escritura), y no creo que sea el destino que merecen.
Si no fuera porque la expresión está desgastada, muy desgastada, les diría que la de Ana ISabel Conejo es una nueva sensibilidad poética, que además se refleja en una variedad de modos líricos, que, por lo que he percibido, pero puedo estar equivocadísimo, ha ido desplazándose con naturalidad desde una cierta expresión abstracta hacia terrenos algo más cercanos a la cultura pop, es decir que ha ido evolucionando desde Vidrios, vasos, … hasta Rostros o Colores. Claro que tampoco podemos afirmar que ese rasgo de abstracción la haya abandonado Ana Isabel, quizás solo lo ha asimilado y unido a otros modos expresivos más propios de la época (si es que la época puede tener un modo expresivo propio o más propio, que no estoy tan seguro.)
Para acabar, les confesaré que tengo la impresión, compartida con más personas que vivimos una época semejante al final del imperio austro-húngaro. Es un momento de brutal atomización, en que ciertas cosas que nos era muy queridas van a desaparecer y serán sustituidas por otras (entre otras la que hasta ahora hemos considerado Cultura). Bien, pues me sorprende que en una época así, haya gente aún que crea que escribir poesía tiene algún significado, y otra que crea que leerla o escucharla recitada también tienen un sentido.
Y ahora, le dejo con Ana Isabel Conejo.
(PResentación leída en el encuentro Versátil. es III Festival de la palabra, el día 12 de marzo en la Facultad De Filosofía y Letras de Valladolid)