sábado 17 de julio de 2010
El asedio a Libranda
Otro error ha sido dejar demasiada libertad a las editoriales, o mejor dicho, Libranda se ha presentado como un todo, como una idea global de venta de libros electrónicos, pero después cada editorial va por libre por ejemplo en política de precios, por lo que nos encontramos con libros electrónicos a precios muy similares a los de papel mientras otras editoriales sí que han realizado una rebaja más sustancial del precio del libro electrónico. Libranda debería haber marcado unas pautas en ese sentido. Obligar (entre comillas) a una política de precio común, con un cierto margen y una lógica también común, porque por ejemplo hay editoriales que en papel venden libros en tapa dura que son lógicamente más caros, y otras editoriales que venden libros en bolsillo, y por tanto al hacer el 30% de descuento al libro electrónico, los libros electrónicos provenientes de tapa dura siguen teniendo un precio muy alto, pero ¿tiene algún sentido partir del precio del libro en tapa dura para fijar el precio del ebook? Evidentemente no, cuando el editor vende un libro en tapa dura es consciente de que fija un precio mayor primero por el coste superior de producción y segundo porque la presencia del libro es más atractiva para el lector y por tanto está dispuesto a pagar más por él, pero si convertimos ese libro a formato electrónico, ambas cosas carecen de sentido. Por tanto un política más coherente y general para todas las editoriales (siempre con cierto margen) hubiera sido más lógico y no hubiera decepcionado a algunos lectores que al encontrarse con algunos libros a precios excesivos pueden pensar que todos van a ser así y abandone la idea de comprar libros electrónicos. Pero Libranda está en beta y seguramente muchos editores se darán cuenta de que pocos lectores van a pagar 18 € por un libro electrónico. La política de precios tendrá que cambiar si realmente quieren vender libros electrónicos. Eso sí que creo que es algo importante, aunque también lo he dicho muchas veces, los que creen que un libro electrónico puede tener precio de saldo también se equivocan. Ni los libros electrónicos pueden venderse a 2€ ni tampoco a 20€, pero si el mercado empieza a estabilizarse estoy seguro de que se llegará al término medio, una cantidad que el lector está dispuesto a pagar por las características del producto y un precio en el que los agentes del libro pueden obtener cierta rentabilidad. Ese es un reto importante, no ya de libranda, sino del libro electrónico en general. Llegaremos a ello. Seguro.
Otro de los problemas es el DRM. Muchos están criticando que el proceso de compra es complicado y que el DRM no permite hacer con los libros comprados todo lo que quisiéramos. Incluso algún medio ha destacado que los libros de libranda no se pueden leer en Kindle ni en Ipad , olvidando que precisamente los libro comprados a Apple tampoco se pueden leer fuera del iPad ni los de Amazon fuera del Kindle precisamente porque ellos usan su propio DRM, eso sin tener en cuenta que iPad acaba de llegar y que ni siquiera es realmente un ereader en sentido estricto. En cualquier caso el problema del DRM no es propio de libranda (ya vemos que lo es de las plataformas americanas que nos sirven muchas veces de referencia) sino que la mayoría de las librerías on-line (y en España hay ya unas cuantas) utilizan el mismo sistema. Publidisa lleva vendiendo libros electrónicos años (con menos bombo y platillo que libranda) y lo hace igualmente con DRM y con libertad de precios para el editor y sin embargo nadie les ha puesto a caer de un burro por ello (Llevo días preguntadome por qué a Libranda sí). Los usuarios han comprado libros en la plataforma de Publidisa (entre ellos, por ejemplo los de Minotauro Digital) que tiene muchos más libros que Libranda (y ahora también tiene los de Libranda) y no ha pasado nada. El DRM es un grave problema para el lector y debería ser suprimido, pero ahora estamos en fase de tanteo con el tema del libro electrónico y a los editores les preocupa mucho la piratería (solo hay que ver la de mesas redondas y conferencias sobre el tema que últimamente están dado CEDRO, el gremio de Editores, y hasta los propios escritores que ya se han puesto la venda antes de la herida y ya se quejan de pérdidas millonarias, como si cada libro que uno coge gratis en la red fuera un libro que compraría indefectiblemente si no lo encontrara gratis).
Aunque la crítica al DRM me parece lógica, y los usuarios tiene que hacer un proceso tedioso para poder empezar a leer el libro, y no pueden prestarlo (en Libranda se supone que sí) ni leerlos en ciertos dispositivos, tal crítica debe extenderse a todas las plataformas que lo usan y no solo a Libranda. ¿Podría Libranda optar por no usar DRM? Tal y como está el patio me temo que la mayoría de los editores y autores no hubieran aceptado vender sus libros sin DRM. Que el DRM es absurdo y no ofrece auténticas garantías lo sabemos, pero de momento es una puerta al campo que la mayoría prefieren usar por precaución. Seguramente pronto comprendan que no protege demasiado y que sí dificulta las ventas y se acabará eliminando o usando un sistema mejor. Pero de momento la mayoría de las plataformas digitales lo usan y en eso Libranda no ha inventado nada.
Otra queja es el papel de las librerías, muchos creen innecesario que las librerías vendan los libros. Estoy de acuerdo en que Libranda podría vender los libros directamente y se evitaría bastantes problemas, y además el precio de los libros podría ser menor, pero también es cierto que la librería es el principal punto de venta de los libros e ignorarlas en la venta del libro electrónico podría ser un problema, no solo para el libro en papel (aunque no creo que nadie crea que las librerías se enfadaran y dejaran de vender los libros de las editoriales que venden libros electrónicos directamente, aunque pudiera ser, cosas más raras se han visto), sino también para el futuro del libro en general, porque las librerías son fundamentales para el libro (aunque no todas, desde luego) y por tanto querer encontrarles un sitio en el mundo digital, no es tan descabellado. Pero también es verdad que las liberías deberían aportar algo al lector, en internet quizá tener diferentes clónicos de webs que venden el mismo libro no sirva de mucho, las librerías on-line deberían "currarse" el dar un valor añadido al lector para que elija comprar los libros en su web (pero eso sucede también off-line, odio ver librerías que son clónicas de otras siempre con los mismos best-seller en los escaparates y sin ofrecer realmente ningún valor añadido que la mera expendeduría). Y quizá, se podría aprovechar la presencia física de las librerías, la experiencia de los libreros, y la presencia de los lectores en ellas, para hacer que las librerías físicas sirvieran de soporte inicial para los lectores que se adentran en el mundo digital. Por ejemplo el proceso de compra y sobre todo de activación de los dispositivos en Adobe Digital Editions por el tema del DRM puede ser un proceso complejo para un lector no habituado a la tecnología, y quizá por eso las librerías podrían ofrecer soporte inicialmente para que el lector fuera a la librería a activar su lector electrónico y descargar su primer libro y recibir así una mini guía para hacerlo él en el futuro. Asimismo ofrecer a los lectores que visitan la librería a comprar en papel demostraciones de este proceso puede ser útil, porque muchos lectores han podido oír hablar de lectores electrónicos pero no han visto todavía lo bien que se lee en ellos y lo fácil que puede llegar a ser el empezar a leer un título en pocos minutos (sobre todo pasado el trámite inicial de la activación de ADE) . Quizá no todas las pequeñas librerías puedan hacerlo (pero muchas sí, porque muchas veces están más preparados sus profesionales en estas lides) pero evidentemente grandes librerías sí que pueden y deberían ofrecer un puesto de venta de libros online físicamente en sus librerías que además diera soporte a los lectores que quieran que les activen su dispositivo o les enseñen a hacerlo.
Otra queja que he leído estos días es que hay pocos títulos, algo más de 1000. Efectivamente son pocos, pero serán más, y lo más importante es que seguramente las editoriales implicadas publicarán muchas de sus novedades a partir de ahora en ambos formatos, que es lo que los lectores reclamamos hace tiempo, por tanto ahora son pocos, pero serán más. Démosle tiempo. Es injusto quejarse el día 15 de que hay pocos títulos, cuando el 14 no teníamos ninguno de esos 1000 títulos que en algunos casos son novedades de reciente publicación en papel . Digitalizar los libros en formato ePub no es un proceso tan rápido como algunos creen. Aunque se parte de un fichero digital, formatearlo para su adecuada lectura en los dispositivos digitales (que son diferentes también en su interpretación de algunos aspectos del código XHTML que es la base del ePub, entre otras cosas porque todavía son muy básicos) deben hacerlo profesionales (entre los que por otra parte me cuento) y a parte de cobrar por ello (algo que se olvida a veces al tener en cuenta el precio del ebook) invertir un tiempo que por pequeño que sea no permite tener miles de libros en unas semanas. La mayoría de las editoriales están digitalizando sus libros y poco a poco el número de libros tanto en Libranda como en otras plataformas crecerá a un ritmo mayor, para lo cual, todo hay que decirlo, será importante que las ventas respondan a las expectativas de los editores, que si ven que sus libros en digital no se venden quizá no sigan interesados en invertir en digitalización.
En general he leído muchas críticas, algunas injustas, que me dan la sensación de que estábamos esperando a que arrancara Libranda para despellejarla. No digo que sea perfecta, pero igual que dije en su momento que tampoco entendía tanta expectativa con ella (hay quizá ha estado parte del problema, la mucha expectacía que se ha levantado), porque no era nada nuevo, ya que existían otras plataformas y sobre todo que Publidisa llevaba haciendo lo mismo años, también digo ahora que lo que ofrece es la posibilidad de tener libros electrónicos de grandes editoriales , algo que muchos lectores reclamaban, y que por tanto los lectores debemos alegrarnos de este paso que aunque pequeño y quizá imperfecto puede ser el primer paso con el que empiezan todos los largos caminos. Ya lo tenemos, está ahí, no es perfecto, pero mejorará, y mejorará gracias a las críticas (sobre todo las constructivas) y a que el sector del libro electrónico coja empuje y se pueda permitir ciertos cambios, como bajar precios. Creo que Libranda es una buena noticia, como lo han sido en su día todoebook, leqtor, edi.cat, amabook,edibooks, luarna, bubok, y todas las editoriales y plataformas que llevan vendiendo libros electrónicos desde hace años.
Bienvenida pues Libranda, y ojalá que tenga éxito porque eso animara a más editoriales y a más lectores a leer en digital.
domingo 13 de junio de 2010
Un vistazo rápido al estado actual del libro digital
Por su parte, los autores proponen un contrato de edición digital que ha sorprendido a muchos por lo exagerado de alguno de sus planteamientos, suponemos y queremos creer que con la intención de negociarlo con los editores y llegar a una versión más lógica para todos, algo así como la negociación Sindicatos-Patronal que no llegan a un acuerdo para permitir que luego llegue el sastre (gobierno) cortando, aunque en este caso el sastre, que quizá fuera el lector, no acaba de aparecer del todo en escena. En cualquier caso la propuesta de contrato ahí está y ya veremos si se usa o no.
Por otro lado, los agentes literarios, propietarios de muchos deseados derechos, parece que siguen esperando mejores momentos, o al menos eso dice algún editor que les echa la culpa de que los libros digitales no acaben de despegar. Y por su parte algún fabricante de lectores electrónicos ha tenido que suspender pagos, quizá asustados porque un aparatito que no es un libro electrónico (o sí, todo depende de si por libro electrónico entendemos los que utilizan tecnología de tinta digital o simplemente los que se pueden usar para leer contenidos) dicen que va a ser, paradójicamente, el libro electrónico preferido por los lectores, lo cual no me extraña porque fruto de un marketing descomunal la gente está loca por comprar un aparato caro que no hace gran cosa pero es muy bonito y que dicen que también salvará a la prensa, cuando a la prensa si la salva algo sería que recuperase la credibilidad, la puesta en duda de la información , la investigación, el rigor, la independencia.., etc. etc. todas esas cosas que se dan por hecho en la prensa y que no se suelen ver por ningún lado. Y por cierto el aparatito en cuestión como supondrán es el iPad.
Ante todo esto uno se pregunta si en el tema del libro electrónico no sucederá como contaba Pedro en Jesucristo Superstar y es que "Todo ha sido un sueño", lo cual (lo siento) por asociación de ideas me lleva a Tedy Bautista y a la SGAE, y en un paso más a CEDRO que últimamente parece empeñarse en seguir los pasos de la SGAE con la excusa de que ahora la piratería sí amenaza al libro (y dan cifras grandilocuentes, basándose en que todo libro que uno coge gratis en la red lo acabaría comprando de no encontrarlo "pirateado", o sea que todo lo que uno coge porque es gratis, si no fuera gratis lo pagaría al precio que ellos fijaran, aunque ellos dicen que en su calculo usan un algoritmo para hacer un cálculo real) , y en una reciente charla en la Feria del libro, la Asociación de Editores, Cedro, un representante de los escritores (Andrés Trapiello) y un tal Aldo Olcese al que confieso mi ignorancia, no conocía hasta ahora, se empeñaron en demostrarnos que el mundo se va a acabar... porque los piratas son delincuentes, manos derechas del doctor No que quieren hacerse con el mundo entero.. y en una versión de guerra preventiva tenemos que derrotar con todas las armas a nuestro alcance (aunque para ello haya que renuncia a algún que otro derecho fundamental) , porque van a acabar con la cultura, aunque el propio Olcese confiesa que al que se piratea es a Harry Potter y no a Schopenhauer (no recuerdo realmente qué filosofo o gran escritor mencionó, pero para el caso es lo mismo). Por cierto que el tal Olcese que resulta ser un empresario de éxito, preside (supongo que por alguna relación lógica que no he tenido tiempo ni ganas de investigar) la coalición de creadores (ah, ya entiendo, es que el nombre completo es "coalización de creadores e INDUSTRIAS de contenidos culturales" pero la segunda parte se suele omitir) , que son interlocutores con el Gobierno para la tenebrosa Ley de Economía Sostenible con la que nadie está contento y que quizá lo mismo ni se aprueba pero que de momento nos amenaza a todos, aunque tampoco hace falta, porque a pesar de que según Olcese la ley española es superpermisiva con los mal llamados piratas, resulta que cada x tiempo meten alguno en la cárcel (al menos unas horas o días, para que aprenda) a pesar de saber que después el juez dirá por enésima vez que no han cometido ningún delito, lo cual demuestra que la policía o el fiscal o alguien mete la pata continuamente o participan de una campaña de miedo que no parece muy propia de un estado democrático.
Conclusión, que desde que tengo mi Sony Reader leo más... en papel.
Felices lecturas.
lunes 24 de mayo de 2010
De la fidelidad de la traducción

Pocas certezas nos quedan.
Después de él, y de manera cada vez más intensa, vivimos en el exilio. Para algunos fue geográfico pues por razones políticas tuvieron que abandonar sus países si querían seguir con vida. Para otros, el exilio fue social, o lingüístico. Siempre he pensado que este último es especialmente doloroso. Hablar varias lenguas es algo enriquecedor por mucho que digan aquellos que pretenden reducir la sociedad a sus mínimas líneas de funcionamiento. Saturar la sociedad de lenguas es, por el contrario, perjudicial. Favorecer unas en detrimento de otras supone una injerencia en la libertad de los hablantes que mal se compadece con la libertad.
Pero nada de esto tienen que ver con el exilio de una lengua. El exilio fue el que vivieron Vladimir Nabokov, Joseph Conrad o Joseph Brodsky. Otros fueron deportados, así, Ósip Mandelstam fue desterrado a los Urales y más tarde a un campo de trabajo a Vladivostok aunque no tuvo que cambiar de lengua.
El exilio, y lo vemos en la vida de Nabokov, es un continuo aprendizaje. Brodsky dice que la mayor enseñanza del exilio es la humildad. Y algo de ello intuyó Nabokov cuando dijo que tuvo que mudarse del palacete bien amueblado que era su lengua materna al apartamento no muy confortable que representaba el inglés para él. Pero el aprendizaje no quedó en esto. Al separarse de su país, Nabokov fue volviéndose más y más vulnerable y frágil, aunque quizás no lo demostrara (pero la sprezzatura de sus obras sí que lo demuestra). Con los años, Nabokov sabe que solo le queda la lengua, pero su lengua cada vez va siendo más fantasmal, un recuerdo lejano que se va disolviendo en la negrura del silencio.
Habría que reflexionar sobre la importancia que tiene el lenguaje como mero sonido. Cuando uno abandona su lengua y la sustituye por otra, en algunos casos tan distinta como pueda ser el inglés comparado con el ruso, el sistema fonético cambia. Cambian las vocales y las consonantes. El hablar continuado en otra lengua nos aleja de los sonidos que aprendimos de pequeños. Esto lo corrobora, por ejemplo, Juan Ramón Jiménez y su intransigente constancia con el español. Algo parecido debió ocurrirle a Nabokov mientras vivía en Estados unidos. Ya en Berlín habría vivido algo similar cuando hablaba en alemán, pero entonces aún no escribía en inglés y seguía relacionándose con exiliados rusos. En Estados Unidos, sin embargo, tuvo lugar la desposesión más intensa. Se entiende entonces que sus traducciones del ruso al inglés pasaran a ser sobre todo literales, porque esta era la mejor forma de ser fiel a los originales rusos. No quería perder el contenido de los poemas a favor de una forma y una música inglesa. No deseaba escribir buenos poemas ingleses que apenas reflejaran lo que eran los poemas de Pushkin, Lermontov, Hodasevich o de Mandelstam.
Nabokov veía cómo su mundo se esfumaba. La realidad desaparecía incluso en el momento en que era aprehendida. De aquí procede su nostalgia y su comprensión elegíaca de la literatura, incluida la traducción. Todo es memoria, recuerdos que desde el instante en que nace van desapareciendo. Al igual que desaparecía el mundo en que se había criado. No es de extraer que considerara la traducción como un ejercicio ético: la fidelidad a los muertos, a aquellos que habían desaparecido en circunstancias ignominiosas.
Se dio cuenta entonces de que ser fiel era ser literal y mantener el espíritu del poema en su contenido y en las transiciones o cambios que hubiera.
viernes 21 de mayo de 2010
La vida alegre
"El trabajo en la filosofía es más bien el trabajo en uno mismo". Más que una proposición filosófica parece una propuesta de vida. No sé mucho de Ludwig Wittgenstein, el autor, pero veo que la frase se remonta a tiempos pretéritos, como los círculos concéntricos que se forman en el agua cuando la piedra rompe la superficie, o como las ondas del sonido que golpean el espacio mientras se expanden y van perdiendo fuerzas. Así se abalanza hacia un futuro que es ya un pasado, que convertimos quizás en presente. Epicuro nos aconsejaba, sigue haciéndolo, que dedicáramos nuestros primeros años a la filosofía para luego, cuando ya tuviéramos lo más importante resuelto, dedicarnos a vivir.
Esta puede ser una metafísica, una ontología, una estética o una ética. También puede ser otras muchas. Para mí es sobre todo un modo de enfrentarme a la vida, una construcción de mi persona, que es mi vida con mis errores y pequeños éxitos. El trabajo de uno mismo es el intento de realización personal (horrenda expresión) o la búsqueda de la alegría, que diría Spinoza.
miércoles 5 de mayo de 2010
En apoyo de la Biblioteca Nacional
lunes 3 de mayo de 2010
Para qué sirven los clásicos
Volvía días atrás a lecturas que no abandono aunque pueda estar sin volver a ellas temporadas más o menos amplias. No las abandono porque aunque no las lea, están ahí, forman parte de mí, me conforman, sin ellas yo no sería yo, sería otro, y con ellas soy también otro, ese que ellas hicieron. Volvía a algunas de ellas, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Wallace Stevens o Ralph W. Emerson.
La lejanía temporal de Emerson es, cuando lo leo, una simpatía cercana, cercana a la amistad, como si nos hubiéramos conocido y pasado algunos buenos ratos de conversación. Emerson es, sobre todo, un estimulante. Creo que en gran medida eso es lo que pretendió. A pesar del mandarinato que ejerció en la segunda mitad del siglo XIX en los Estados Unidos de América, lo verdaderamente valioso es la capacidad que tiene para animar a las personas, la capacidad para convencerles de que cada uno ha de buscar su camino en la vida.
Emerson, que era un hombre de letras, un philosophe, ensayista u orador, sin embargo se levanta contra la triste costumbre de todos aquellos que toman las ideas que hay en los libros como si se tratara de
Algunos autores carecen de originalidad, imaginación o curiosidad. Construyen su vida alrededor de uno o varios grandes escritores, españoles y extranjeros. Traducen y antologan siempre lo mismo, los mismos poemas y cuentos, los mismos ensayos. Las mismas palabras en sus traducciones, que ya fueron traducidas por otros con gran perspicacia y encontrando un modo original y exacto de verter al español aquello que en otra lengua era opaco para nosotros.
Hay dos maneras de estar con los grandes. Hay quien aprende de ellos y aprovecha y sigue sus lecciones. Hay quien, incapaz de eso – que es de una dificultad extraordinaria – simplemente se pega cual lapa a ellos, o los pega como si se tratara de chapitas o medallas al mérito literario en su pechera y los pasea. Pasean juntos, se pavonea de quienes lo acompañan ajeno a que sus acompañantes ni siquiera lo saben, pero él sí que sabe que los demás saben quienes lo acompañan.
Hay un deseo de colocarse en la cúspide, que no en el centro. Hay un deseo de formar parte del canon cuando aún solo se tienen treinta años, cuando la obra no ha cuajado aún, a veces cuando ni después de veinte años más cuajará. Hay que ocupar lugares, ser visible, estar ahí y llamar la atención. Para ello nada mejor que echarse uno o dos, incluso tres o cuatro clásicos en la mochila y llevarlos de aquí para allá. Componer con ellos, reseñas y traducciones, escritos varios y discursos. Al fin, siempre habrá alguien que piense que si tan alta compañía ha elegido será por méritos y no por esclerosis intelectual múltiple.
José Ángel Valente dejó dicho que la poesía era conocimiento, revelación de zonas aún no exploradas. ¡En qué gran olvido han caído sus enseñanzas!
lunes 19 de abril de 2010
¿Instituiones y Arte?
Los contextos de producción y recepción del arte actual están mediatizados por las instituciones. No entraré en la diferencia que pueda suponer que las instituciones sean públicas o privadas. Sí que me interesa señalar cómo cuando hablamos de producción de arte enseguida pensamos en instituciones. Parece que el arte no es posible sin ellas. Al final, la categoría artística la estampa una institución sobre las obras. El subjetivismo más o menos radical, más bien menos que más, que se impuso en épocas pasadas ha terminado por disolverse en el certificado de artisticidad (como otros necesitan el certificado de penales o el de vacunas para que puedan ejercer de algo o moverse por el mundo.)
A lo que voy. Las instituciones son necesarias porque las hemos convertido en eso. En realidad, un grupo de “burócratas” han logrado convertirse en necesarios o han conseguido que creamos que son necesarios, y a alrededor de sí mismos han montado una inmensa industria llamada cultural, e incluso artística. ¿Por qué artística? Porque lo dicen ellos, no hay más.
En realidad no hay nada más, nunca hay más. Lo que hay son expresiones que intentan expresar algo. Algunas asoleen de técnica, otras son murmullos que repiten lo que otros expresaron con voz alta y clara, hay quien ve en su obligo la salvación del Arte, del Mundo y del Universo. Todo eso queda relegado a un segundo plano con la entrada (creo que debería decir “Advenimiento”) de las instituciones (mejor Instituciones) Artísticas y Culturales.
Estas logran obturar los espacios que colectivos de los más variados pelajes, intereses o disposiciones están abriendo. Las Instituciones Artísticas (lamentablemente no se pueden apear de la mayúscula) son dignas herederas de la Royal Society británica. Una sociedad para el fomento del arte de aliento conservador y contra la que reaccionaron todos los artistas, críticos y aficionados al arte que se daban cuenta de lo limitado de miras de la tal sociedad. La Royal Society tuvo un efecto beneficioso no en cuanto promotora del arte, que también lo pudo tener, sino en cuanto que fue la diana contra la que disparar, el ejemplo que rechazaron algunos de los más inteligentes. Gracias a su conservadurismo, otros abrieron nuevos caminos hasta entonces impensados. ¿Necesitamos hoy en día instituciones así?
En nuestro país las cosas empeoran por la inexistencia de una sociedad civil fuerte, independiente, autónoma. Quien más quien menos busca el maná de la subvención. Quien más quien menos se escandaliza de que haya que pagar por el arte. En un país católico como el nuestro aún tienen demasiada fuerzas las palabras del Evangelio:
“No os acongojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27 Mas ¿quién de vosotros podrá, acongojándose, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido ¿por qué os acongojáis? Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; 29 mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os acongojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.”
Ese dejar en manos de la intervención paterna del Evangelio es hoy en día dejar en manos de la Institución Artística el cuidado de nuestra obra y del Arte. No preocuparnos por nuestra carrera artística que encomendamos a los Ministros del Padre o burócratas de la Institución Artística.
Así que solo tenemos un Discurso sobre el Arte, revestido de innúmeros estilos, vestimentas o disfraces (como cada uno quiera). La carencia de otras voces que resuenen en la sociedad, que distorsionen, enriquezcan, pongan en tela de juicio la Voz del Padre de la Institución Artística nos ha dejado en una situación de pobreza absoluta, de desamparo y de ausencia de reflexión crítica y teórica de calado sobre lo que sea el Arte y las posibilidades y condiciones de producción artística.
Nos dejamos arrastrar por la marea de la moda, los caprichos y las arbitrariedades de la Institución Artística. Mientras tanto, algunos, pocos, corsarios, a borda de juncos o esquifes navegan por las aguas del Mar de China o del Pacífico Sur ajenos a las instituciones y a las miguillas (dierais, de reconocimiento o visibilidad) que reparten a la tropa disciplinada.
Achab murió mientras intentada dar caza a la ballena blanca. Fue víctima de su obsesión, su manía, su vida. Murió sin reconocimientos, ni fortuna, herido en el combate contra la gran ballena blanca. Al igual que Melville, que murió olvidado, abandonado por la sociedad literaria de su tiempo. Ejemplo de héroes trágicos, demasiado grandes para que los pudieran comprender entonces.
