viernes 22 de febrero de 2008

Imprenta Artesanal del Ayuntamiento de Madrid


Los que creen que el libro en papel acabará desapareciendo por el empuje de las nuevas tecnologías, deberían visitar la Imprenta artesanal del Ayuntamiento de Madrid para comprender que el libro como objeto es algo más que un mero soporte. En la Imprenta artesanal de Madrid se realiza el libro con técnicas artesanas, desde la encuadernación hasta la propia impresión con tipos móviles en una imprenta de principios del pasado siglo. Con este sistema editan un libro al año, un bello libro artesano junto a un estudio, éste sí editado con técnicas modernas, y que este año corresponderá a Luis Felipe Vivanco y que pronto se podrá adquirir al precio de 18 €.

La imprenta artesanal de Madrid "tiene como misión el mantenimiento de las técnicas tradicionales de impresión y encuadernación del libro, su difusión y participación en proyectos culturales en torno a las mismas." Quedan pocos artesanos del libro y de hecho la jubilación de muchos de estos profesionales va poco a poco arrinconando este oficio. Algunos pensarán que no tiene importancia que se pierda este saber cuando, al margen de la impresión digital o los libros electrónicos, la propia imprenta ha evolucionado lógicamente a nuevas técnicas más efectivas y sobre todo más rápidas. Pero para los amantes del libro y de la cultura en general, la imprenta tradicional no deja de trasladarnos milagrosamente al tiempo en el que su invención supuso una revolución y no spermite comprender mejor lo importante que ha sido y es el libro. Como oficio tradicional debe conservarse y en este sentido la labor del Ayuntamiento es fundamental, aunque es una pena que no se aproveche mejor el conocimiento que existe hoy día en la Imprenta Tradicional del Ayuntamiento para formar a nuevos encuadernadores e impresores y también para difundir con mayor amplitud el arte del libro, porque aunque la labor que se realiza es importante debería dársele un mayor alcance y difusión.

En la Imprenta Artesanal del Ayuntamiento se puede ver además una reproducción de la imprenta de Juan de la Cuesta, el impresor de El Quijote, realizada con motivo del IV Centenario de la obra, y tambíen una linotipia, aquel sistema ya en desuso en el que se fundían directamente los tipos en plomo según los escribía el linotipista dando lugar a una línea de texto en plomo. Cuentan que algunos de los autores de novela de quiosco dictaban a menudo directamente la novela al linotipista... tales eran los tiempos de entrega de aquellas novelas y tal la maestría de los autores. También se puede ver una plancha de litografía y una pequeña imprenta Minerva junto a la Planeta de 1910 con la que se imprimen pliegos de 16 páginas.

Además de ver en vivo trabajar a encuadernadores e impresores, en la pequeña sala de exposición se pueden admirar encuadernaciones artísticas extraordinarias y una muestra de bellísimas páginas de guarda creadas por Antolín Palomino y Emilio Burgalla, dos de los maestros encuadernadores más importantes de nuestro país, y poseedores de las principales colecciones de instrumentos de encuadernación, que precisamente, en el caso de la de Antolín Palomino, hereda la imprenta municipal donde en los últimos años el encuadernador también enseñó su oficio que se mantiene vivo entre las paredes del antiguo cuartel del Conde Duque.

En definitiva la visita a la Imprenta Artesanal es un viaje en el tiempo y sobre todo una inmersión en el arte del libro que para quienes nos sentimos fuertemente unidos a la letra impresa, es desde luego un viaje apasionante y que nos muestra y demuestra por qué aunque el libro electrónico acabará entrando en nuestras vidas, no diremos nunca adiós al papel.

La Imprenta mantiene durante el año un programa de visitas de grupos a los que también se pueden sumar visitantes particulares. Se puede concertar día y hora simplemente llamando por teléfono (91 588 57 68). Merece la pena.

Más información http://www.munimadrid.es/iartesanal/

sábado 16 de febrero de 2008

Ortografía


La Real Academia anunciaba hace unas semanas su intención de crear un diccionario de abreviaturas SMS. Existen ya diccionarios o glosarios de este tipo desde hace algunos años porque las abreviaturas SMS han saltado del teléfono móvil o del chat a los medios de comunicación, y especialmente a la publicidad, como una forma de acercarse a los jóvenes (que son, claro está, los que más lo usan y conocen). Incluso el nombre de guerra del Presidente del Gobierno, ZP, es igualmente un guiño en este sentido. Las abreviaturas del SMS nos invaden y no está mal que, por aquello de si no puedes vencerlo únete a tu enemigo, la RAE decida, como hace siempre, subirse al carro y arrear. Antes nos preocupaba que los chicos no escribieran b donde debían escribir v, pero hoy que noche se escribe con x, yo no sé muy bien que debemos enseñarle a los chicos, así que está bien que la RAE ponga orden, no vaya a ser que los que escriben a menudo estos mensajes se equivoquen y escriban noche con che cualquier día.

Siempre han existido abreviaturas y siempre ha existido cierta rebelión contra la ortografía simbolizada en determinadas letras que, como la k", adquirían un valor de anarquía juvenil que la hacía aparecer en las palabras más insospechadas. Pero no creo que tenga mucho sentido que sea la RAE quien dé carta de naturaleza a este lenguaje, primero porque sin duda es un lenguaje relativamente pasajero pues tal y como avanza la tecnología es más que probable que en unos años los SMS ya no existan porque sean sustituidos por los MMS o por otro sistema aún no inventado y que será audiovisual más que gráfico. Que la RAE se sume ahora a un fenómeno como este que precisamente muchos profesores ven como un peligro contra la ortografía se me antoja un poco contraproducente y sobre todo me parece que la RAE tiene últimamente un empeño por sumarse a las nuevas tecnologías que contrasta con su tradicional lentitud en reflejar otras evoluciones de la lengua, empeño aquel con el que quizá quiere subsanar esta. Pero bueno, como digo, no hace daño a nadie. Al fin y al cabo los que escriben SMS no van a consultar probablemente nunca su diccionario (algunos me temo que no consultan ningún diccionario) y los que queramos interpretar las abreviaturas de los SMS probablemente recurramos a otros repositorios distintos a los académicos, porque serán más actuales y dinámicos, por la rápida evolución de estos lenguajes.

Pero el caso es que a raíz de esta noticia me acordaba del eterno problema de la ortografía, pues como decía, son muchos los que han lanzado la voz de alarma del riesgo que los SMS tienen para la el uso correcto de la ortografía entre los jóvenes, y precisamente lo que me resulta curioso es, al margen de la influencia nociva o no del lenguaje SMS, que algunas normas de las fijadas por la Academia no se cumplen, desoyéndola descaradamente o, mejor dicho, como me temo, porque ni siquiera se la ha oído.

La última ortografía publicada por la RAE en 1999 incluía algunas novedades, pocas, y repetía otras reglas, que sin ser nuevas lo parecen, sobre todo porque unas y otras siguen sin tener reflejo en el mundo real que es el del papel impreso o el de la tinta digital de las pantallas que hoy día tiene más o menos la misma validez. Lo cual viene a demostrar que la RAE como institución no cumple un objetivo fundamental que es el de difundir la norma. Si a los que estudiamos en los años 80 en la escuela nos seguían enseñando normas ortográficas ya desusadas por las Nuevas Normas de la Academia de nada menos que de 1959, es que algo está fallando; pero lo más grave es que a día de hoy, medio siglo después, aún se sigue sin respaldar el cambio de determinadas normas ortográficas. Es cierto que ya es raro encontrar “fué” o “´fé” que eran normales –por habituales y porque obedecían a la norma de entonces- en libros de la primera mitad del pasado siglo, aunque en ediciones de hoy todavía se cuela alguno; pero en el caso de norma sobre la tilde diacrítica en pronombres demostrativos y en el adverbio sólo (perdón: solo) que las Nuevas Normas de 1959 ya nos indicaba que no era necesario salvo caso de anfibología, parece que muy pocos le han hecho caso a la Academia.

Es cierto que al menos en la edición de 1999 la RAE se cura en salud e indica que en estos casos “pueden” llevar tilde, es decir,que no la elimina completamente –aunque en el fondo esa es la intención- , pues da la potestad al escritor de escribirla o no, aunque solo es obligatoria la tilde en caso de ambigüedad. La costumbre puede mucho en ortografía y nos cuesta eliminar tildes que nos han inculcado desde pequeños incluso cuando ya no eran normativas. Igualmente palabras como “guión” pierden su acento gráfico por ser monosílabas, y sin embargo raro será encontrarla sin tilde, porque la mayoría estamos acostumbrados a verla y escribirla así. Por eso, la Academia matiza que “en este caso es admisible el acento gráfico, impuesto por las reglas de ortografía anteriores a estas, si quien escribe percibe nítidamente el hiato y, en consecuencia, considera bisílabas palabras como las mencionadas: fié, huí, riáis, guión, Sión, etc.”, es decir, que la Academia se ve obligada a justificar estas tildes, porque la norma anterior las prescribías pero apelando ahora a una supuesta conciencia de quien escribe de sentir esas palabras como bisílabas, cuando en general lo normal es que el hablante tienda a reducir sílabas al hablar y no a aumentarlas, y precisamente las Nuevas Normas de 1952 insistían en que estas palabras eran bisílabas “en buena pronunciación castellana”. Se da pues la paradoja de que mientras el hablante hoy tiende a pronunciar estas palabras como monosílabas, sin embargo las acentúa como si las sintiera como bisílabas.

Pero claro, apelar a los “sentimientos” del hablante a la hora de acentuar las palabras no está exento de riesgo, pues ya me imagino al alumno cuando el profesor le riña (porque suspenderle me temo que no va a poder ser) por haber acentuado una palabra llana acabada en vocal como por ejemplo “váina” contestándole “disculpe, profesor, pero es que yo esa palabra la siento como esdrújula”. Y vete tú a contradecirle sus sentimientos de hablante.

Y en parte, la potestad de acentuar o no los pronombres demostrativos y el adverbio solo, rompe la coherencia del sistema. Porque si bien es verdad que dichos acentos rara vez son necesarios para evitar ambigüedades, lo mismo podría decirse de muchos otros diacríticos que sin embargo no se han eliminado. Como decía Ángel Rosenblat en 1959: “Así, convierte en potestativa la acentuación de esos pronombres (pronombres sustantivos), lo cual conspira contra la fijeza de las reglas de acentuación, que hasta ahora era absoluta”, igual que indica que “en realidad no hay por qué distinguir con la ortografía lo que no se distingue con la pronunciación.”, que en el fondo es el espíritu que movía aquella reforma del 59 y que se mantiene en vigor. Pero lo cierto es que la eliminación de la tilde en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos se debe en gran parte a que hay a veces dificultades para distinguir (y no hablo del hablante normal, sino de los propios lingüistas) la función del demostrativo en muchas frases, o el valor adverbial del solo frente al de adjetivo, y por tanto resulta peligros basar la acentuación en la función. Ante la duda, mejor quitar la tilde siempre y solo cuando esté claro que puede haber ambigüedad (y no se quiera eliminar la misma de otra forma, pues es legítimo el no hacerlo), marcarlo, aunque como añade Rosemblat, “la verdad es que uno nunca ve anfibología en lo propio y sí en lo que escriben los demás.”.

Curiosamente en las Nuevas Normas de 1952 la Academia había impuesto como normal la tilde en “solo” adverbio, que antes solo era costumbre y también “el acento de los pronombres sustantivos éste, ése, aquél, lo extiende, con carácter optativo, a demostrativos como otro, algunos, pocos, muchos, etc., cuando haya que evitar ambigüedad”, cosa que yo no he visto nunca en un texto moderno. Curiosamente aquel cambio de 1952 es precisamente el que más perdura aún hoy, porque más de 50 años después, la norma establecida en 1959 tiene escasa repercusión, por culpa, a mi entender, de la propia Academia, pero también de los profesores que han insistido en la antigua norma y también de quienes nos dedicamos de una forma u otra a la letra impresa (o electrónica) que nos movemos a menudo con absoluta impunidad por la ortografía, como si no fuera cosa nuestra o mejor dicho, como si lo fuera demasiado.

Porque algo debe estar fallando cuando medio siglo después basta abrir un periódico para encontrar tildes a mansalva en solos y pronombres demostrativos.

Hagamos la prueba en algo tan actual como un periódico de hoy 16 de Febrero de 2008. Yo hago la prueba únicamente con la portada de EL MUNDO, porque está en PDF y me permite buscar automáticamente y encuentro dos casos en la misma noticia destacada de la portada:


...el estrecho margen que separa al PSOE y al PP cuando tan sólo faltan 22 días para que se celebren las elecciones generales...


La brecha que separa a las dos fuerzas políticas es de sólo 1,5 puntos, un dato muy inferior a los cinco que hubo de diferencia en los comicios de 2004...


En el Diario Público, que sí permite buscar en las 64 páginas del periódico de hoy –lo cual, por cierto, me parece excelente- encuentro solo 60 casos de "sólo". 60 casos de "solo" con posible anfibología en 64 páginas parecen excesivas, pero podría ser... El problema es que sólo (perdón de nuevo: solo) he encontrado cuatro solitarios casos de "solo" sin tilde, lo cual ya parece sospecho, porque la anfibología suele ser la excepción y no la regla, y además en el caso de los solos sin acento que he encontrado, encima uno cumplía función adverbial, con lo cual parece que tampoco hay plena coherencia en la aplicación de la norma, pues ni aplican la nueva plenamente ni tampoco la antigua.

Conclusión, o nadie se ha enterado de que ya no es necesario poner tilde en el adverbio sólo (perdón solo) o la norma nos resbala. O una tercera posibilidad: nos gusta tanto llevar la contraria a las normativas que ahora que nos dejan por fin saltarnos una regla es cuando más la cumplimos. Tomen nota señores de la DGT para aprender a convencer a la gente de que cumpla una norma: permítanles saltársela.

El problema principal desde mi punto de vista es que la Academia no ha sabido o querido llegar al hablante. Puede parecer una tontería, pero si la lengua es un instrumento común de todos los hablantes, deberían comunicar fehaciente y adecuadamente las normativas y especialmente en el ámbito educativo, pues no es de recibo que generaciones que no habían nacido cuando la norma era otra, sigan aplicando aquella norma y no la nueva. Si cuando cambiaron algunas normas de circulación -ya que antes hablábamos de la DGT- todo español, incluso sin ser conductor, recibió en su domicilio una notificación con las nuevas normas, quizá debiera hacer lo mismo la RAE. O quizá simplemente hacer más hincapié en la educación, concentrar más sus esfuerzos en la enseñanza de la lengua en escuelas e institutos; establecer vínculos de cooperación con las instituciones educativas, porque no tiene sentido que algunos profesores sigan enseñando o haciendo hincapié en normas ortográficas pretéritas. Al margen de que se esté de acuerdo con ellas o no- yo sigo pensando que si hay riesgo de anfibología mejor distinguirlo siempre que andar pensando cuándo puede haber riesgo o cuando no, porque por esa misma regla no deberíamos poner tilde en el pronombre posesivo tú, sino sólo hacerlo cuando hay riesgo de anfibología-, lo lógico es conocer la norma y aplicarla allí donde es debido. Creo que las normas de acentuación española no son especialmente complejas por lo que quizá no es necesario reducir mucho más las palabras que deben llevar tilde, porque además si el resultado es que 50 años después aún seguimos viendo algún despistado “fué” y muchos sólos y éstos, lo cierto es que el joven que lee no acabará de tener clara la norma y al final el resultado será que hipercorregiremos y le pondremos la tilde a toda palabra viviente.

No digo yo que la RAE deba rectificar ciertas normas, como he leído en algún sitio, pero sí desde luego debe comunicarlas mejor, debe establecer un vínculo fuerte y estable con el sistema educativo, y mantener al profesorado (y no sólo al de lengua, que es otro error habitual) al día para permitir que la enseñanza de la lengua en los colegios e institutos sea lo más acorde con la realidad de la norma actual, porque si no vamos aviados.

La ortografía es algo que entra sobre todo por la vista. Las reglas son muy útiles ante las dudas, pero al final las grafías se fijan en la mente cuando entran por los ojos, de ahí que quienes más leen sean quienes menos faltas de ortografía cometen. Por esa misma razón somos claramente fetichistas y nos cuesta escribir una palabra de forma distinta a como la tenemos metida en la cabeza, de ahí que guión nos cueste escribirlo guion (que por cierto, ahora mismo el propio corrector de word me lo marca como incorrecto, y esta versión es del 2002 y se supone además que la RAE ha participado de alguna forma en el desarrollo de este corrector) y por esa razón la Academia tiene que inventarse excusas para justificar que se pueda escribir con tilde, cuando la realidad es que solo se escribe con tilde, pues hasta ahora yo no la he encontrado sin tilde.

Y no hemos hablado de los verbos con pronombre enclítico, que si ofrecen una novedad en la Ortografía de 1999, ya que antes si el verbo llevaba acento gráfico lo conservaba al unirse a un pronombre, cosa que ahora sólo sucederá si la nueva palabra cumple para ello las normas de acentuación. Claro que como estas construcciones son más raras, tampoco hay demasiado de lo que preocuparse.

Finalizo suscribiendo las palabras de Rosenblat “nos parece útil atenernos a sus normas ortográficas [las de la RAE], aun las de acentuación, por razones prácticas de uniformidad. Toda ortografía es una convención, y parece ventajoso que esa convención tenga validez absoluta en los veinte países de habla española. Acatar la norma —era el consejo de Unamuno— es el primer paso para una nueva reforma.” Pero para eso la RAE debería dejarse de SMS y poner más hincapié en que las normas llegaran a las escuelas, porque un retraso de 49 años quizá, se mire como se mire, es excesivo. O quizá, para no renunciar a ese legítimo afán tecnológico que a todos nos invade, lo que debiera hacer es mandar un SMS a todos los hispanohablantes para recordarles las normas ortográficas.

Vale

lunes 4 de febrero de 2008

Mujeres con cuento


Tendemos a creer que las categorías son esenciales y que la fuerza de historia les es inmune. Quizás se deba a que venimos al mundo sin conciencia de lo que somos, y cuando despertamos creemos que todo ha sido así desde siempre. El aprendizaje del tiempo nos vuelve más vulnerables, y también más fuertes, pero solo si aceptamos que la vida es contingencia y creación humana.
Las categorías con que nos movemos por el mundo, que a veces nos marcan la dirección y otras solo logran desorientarnos, las hemos ido modelando porque nos han interesado, porque nos hemos dejado arrastrar o por quién sabe qué otra razón. Lo importante es saberlas hijas de la historia humana y no producto de un determinismo cualquiera.
Así, que los héroes de las novelas colonialistas británicas sean ingleses adornados con todas las virtudes, es algo que entendemos históricamente. Igualmente, cuentos como “Los tres cerditos”, “Blancanieves”, “Cenicienta” o “La cerillera”. Más que una denuncia del machismo inscrito en ellos, más que un rechazo de todo (pues hay elementos que sin duda son interesantes), es más arriesgado y fértil, ponerlos bocabajo, darles la vuelta y poner a exposición pública las zonas de sombra, las incongruencias, los valores pisoteados.
Hay gente que piensa que el lirismo es solo posible en la poesía, esa que todos sabemos sin la menor duda que es poesía (con todos los peligros que eso conlleva, con la claridad de que eso ya no es poesía.) Algunas personas, sin embargo, son capaces de revelar el lirismo en lo nimio de lo cotidiano.

domingo 3 de febrero de 2008

Derechos morales (2)

Todo esto venía (me refiero a la entrada anterior) a colación porque David Bravo denunciaba hace unos días que EL MUNDO - o más bien la productora que realiza sus Mundo toons- había utilizado una parte de sus libro Copia Este Libro, sin indicar su procedencia y además utilizándolo en un sentido contrario al que David Bravo le había dado en su obra. El libro se distribuía con licencia creative commons, que permite indicar que se puede hacer y que no, con el libro, indicando que se podía copiar pero citando al autor. EL MUNDO no lo ha hecho y además ha modificado el sentido del fragmento precisamente en el sentido contrario al que David Bravo lo creó; lo cual son precisamente dos derechos morales del autor, aunque hubiera renunciado a los patrimoniales.

El fragmento era un test para demostrar precisamente lo absurdo de la legislación actual en temas de supuesta "piratería":

"a. Alfonso se descarga una canción de Internet.
b. Alfonso decide que prefiere el disco original y va a El Corte Inglés a hurtarlo. Una vez allí, y para no dar dos viajes, opta por llevarse toda una discografía. La suma de lo hurtado no supera los 400 euros.

RESPUESTA:
a. La descarga de la canción sería un delito con pena de 6 meses a dos años. El hurto de la discografía en El Corte Inglés ni siquiera sería un delito sino una simple falta (art. 623.1 CP).

--

a. Sergio, en el pleno uso de sus facultades mentales, se descarga una canción de Malena Gracia.
b. Sergio, en un descuido de Malena Gracia, se lleva su coche devolviéndolo 40 horas después.

RESPUESTA:
a. Sería más grave la descarga. El hurto de uso de vehículo tiene menos pena a tenor del artículo 244.1 del Código Penal.

--

a. Ocho personas se intercambian copias de su música favorita.
b. Ocho personas participan en una riña tumultuosa utilizando medios o instrumentos que pueden poner en peligro sus vidas o su integridad física.

RESPUESTA:
a. Es menos grave participar en una pelea que participar en el intercambio de compactos. Participar en una riña tumultuosa tiene una pena de tres meses a un año (art. 154 del Código Penal) y el intercambio tendría una pena de 6 meses a 2 años (art. 270 del Código Penal). Si algún día te ves obligado a elegir entre participar en un intercambio de copias de CDs o participar en una pelea masiva, escoge siempre la segunda opción, que es obviamente menos reprobable".

Y EL MUNDO, sin citar fuente, autor ni nada, lo ha utilizado así:


Algo huele mal en el canon digital


Por cierto que confieso, que no veo una intencionalidad distinta en EL MUNDO a la que encuentro en David Bravo, creo que igualmente se pretende reducir al absurdo la normativa legal al respecto, pero en cualquier caso es un ejemplo de cómo a menudo la obra de muchos autores (sobre todo los que no generan beneficio económico) se utiliza impunemente por otros con afán de lucro (pues estos mundotoons se pueden descargar al móvil previo pago) y no hay entidad de gestión que se rasge las vestiduras por ello. Otra cosa sería si EL MUNDO hubiera puesto de fondo musica de Shakira sin pagar los pertinentes derechos.

Derechos morales

La propiedad intelectuales tiene dos vertientes reflejadas en los llamados derechos morales y los derechos patrimoniales. Los derechos morales de la Propiedad Intelectual son irrenunciables en España, de ahí la imposible aplicación plena del copyleft, porque ningún autor puede, en España, ceder sus derechos morales o renunciar a ellos de alguna forma (por mucho que algunos contratos por ignorancia o no, lo incluyan). La mayoría de los creadores entregan su obra al mundo sin pedir ninguna compensación económica a cambio, o reciben una compensación simbólica, porque lo que realmente les importa es que su obra llegue al público y -bien sea por un punto de vanidad o por simple reconocimiento- que se sepa que es suya. Por tanto para la mayoría de los artistas que reciben apenas nada por su obra es más importante el derecho moral que el patrimonial. Y sin embargo es éste último, el patrimonial, el que mueve montañas -de dinero- y el que más quebraderos de cabeza produce.

No digo que deban desaparecer las entidades de gestión, aunque es evidente que para la mayoría tendría más sentido y sería más transparente el que de dicha gestión se encargaran los poderes públicos, porque cumplen una función importante y necesaria que permite que existan ciertas garantías para el artista en la difusión cultural, pero lo que sí creo es que dichas entidades deberían olvidarse un poco más del dinero y preocuparse más de la vertiente moral de la propiedad intelectual, y especialmente de la del creador sin patrimonio económico alguno que defender, aquel que regala su obra en internet, el que publica en revistas sin cobrar nada, o el que escribe un libro con mucho esfuerzo sabiendo que en el mejor de los casos recibirá 500 euros a lo largo de los dos o tres años de vida que tendrá el libro y que evidentemente no compensa el tiempo y el esfuerzo que lleva escrbir un libro (sobre todo si el libro es bueno, pues hay otros que se escriben en dos días para un consumo rápido y se venden como churros)

De ese creador y de su derecho moral a que su obra se reconozca como suya es de lo que sería más interesante preocuparse que del patrimonio, ya de por sí enorme, de Alejandro Sanz.

Limitándonos sólo al tema del canon por copia privada y conociendo la forma en que la SGAE y otras entidades de gestión reparten la recaudación, los que realmente reciben una cantidad considerable -al margen de la propia entidad que se queda con su interesante tanto por ciento, y por eso pone tanto afán recaudatorio- son los autores que más venden, lo cual es una contradicción pues precisamente nos dicen que la copia les quita beneficios a los artistas. ¿no sería entonces más lógico darles más beneficios a los que menos venden que a los que más venden que por consiguiente parecen menos afectados por la copia? Nos hablan de pobres músicos que no tienen qué comer, pero yo conozco precisamente a muchos de estos músicos que se ven obligados a granarse la vida de otra forma y que no cobran un duro de la SGAE pero no paran de tocar en locales -y a alguno incluso le han cobrado los de la SGAE por cantar sus propias canciones en algún local, puesto que los artistas no pueden renunciar en España a que una entidad de gestión gestione sus derechos, y por tanto tiene que pagar incluso el propio artista- y dejan sus canciones en internet para que todos las escuchen libremente pues es la única forma -barata- que tienen de llegar al gran público, puesto que no cuentan con el apoyo de la industria que en general sólo apoya a los que más venden.

El canon por copia privada (que es legal) es un sinsentido legal y, lo que es peor; lógico, pues la copia privada no genera ninguna perdida significativa a las ventas -realmente pocos se comprarían un mismo disco en tres soportes distintos si no existiera la opción legal de hacer copia privada para ello- sino que lo que genera pérdidas es la copia ilegal. Prentender compensar subrepticiamente el perjuicio que genera la copia ilegal a los artistas mediante el canon sobre la copia legal es lo que produce una contradicción y un sinsentido legal que socaba profundamente la propia razón de ser de la entidad de gestión y de la propiedad intelectual. Es evidente que la facilidad de reproducción que existe hoy día produce una merma económica a las industrias artísticas, pero igualmente produce otras compensaciones que deberían aprovechar.

Pero es que además en muchos casos la distribución sin ánimo de lucro -no hablo de la piratería industrial con ánimo de lucro- a través de internet no hace sino aumentar las ventas de determinadas obras. Hace unos días leía la noticia de que un autor tan vendido como Paolo Coelho confesaba que él mismo dejaba copias de sus obras en las redes P2P para que la gente las descargara y que además eso precisamente generaba más ventas. Esto que en el caso de un autor de éxito puede ser noticia -aunque no es infrecuente, y rcordemos que hac poco Vázquez Figueroa distribuía gratuitamente su última novela-, es habitual en quienes no tienen tanta comunicación de sus obras o incluso de quienes no la tienen siquiera publicada. Una práctica de muchos grupos musicales es la de subir al emule u otras redes P2P un disco de algun grupo conocido y junto a ese disco en el mismo fichero comprimido incluir el suyo con un mensaje que pide disculpas por el engaño pero ruega que se escuche su música. Evidentemente suele hacerse con discos de grupos conocidos del mismo estilo o similares características que el suyo, lo que les permite acercarse así a quienes pueden interesarse por su obra.

En definitiva, la mayoría de los artístistas -porque la mayoría no son lógicamente el 10% ó 15% que se gana la vida con su obra, ni el 5% que son millonarios, y evidentemente me invento estos porcentajes, pero es lógico que son muy pequeños- están en contra de muchas de las políticas de recaudación de las entidades de gestión y sin embargo no pueden hacer nada, porque igual que sus derechos morales son irrenunciables, tampoco pueden renunciar a que las entidades de gestión les gestionen ciertos derechos patrimoniales, porque la ley así lo ha querido. Sin embargo sería mucho más interesante una gestión más centrada en lo moral que en lo patrimonial, menos torticera en sus prácticas y sobre todo que en el reparto, dedicará más energía en promocionar a los artistas menos conocidos que en generar más riqueza para los más conocidos. En definitiva, fomentar la cultura más y destruirla menos.

Supongo que existen, aunque sean minoritarias, entidades de gestión con otros intereses y otras prácticas. Yo creo que todos los artístas que creen en las ideas de difundir la cultura más que en el beneficio económico deberían unirse y crear una entidad de gestión a la que pudieran asociarse los artistas que quisieran que les gestionaran sus derechos con unas políticas distintas a las que las entidades de gestión mayoritarías tienen. No sé, quizá una SGOAE: la Sociedad General de los Otros Autores de España.

sábado 2 de febrero de 2008

Autorreferencia y sentido de la vida



Esta joya de la autorreferencia que encontré en La Singularidad Desnuda produce, como la mayoría de las autorreferencias, también una paradoja, como la famosísima del mentiroso o la más sencilla "esta frase es falsa". Evidentemente es imposible tirar piedras al cartel si no existe el cartel que pide que no se tiren piedas al cartel. Pero este cartel es también una metáfora de la búsqueda del sentido de la vida, porque si hay algo tremenda, absoluta y descorazonadoramente autorreferente es la vida. No hay forma de referirse a nada distinto de ella, pues hasta la propia muerte es una referencia a la vida, y por consiguiente encontrar el sentido de la vida -que en principio y por definición debiera de ser algo distinto de ella- es imposible, a la vez que sería también imposible encontar el sentido de la vida si la vida no fuera autorreferente, porque al final la única conclusión posible es que el sentido de la vida es la propia vida.

En definitiva: no arrojéis piedras a esta entrada de la bitácora.