lunes 14 de septiembre de 2009

Pequeños apuntes al hilo de la lectura de la poesía de Fermín Herrero



1.- La poesía es un arte de la memoria y de la nostalgia. La poesía es un ir recordando un mundo que fue, ya desvanecido para siempre. La poesía es una negación del olvido, una rebeldía incluso.
2.- Las rebeldías son múltiples. Hay una rebeldía política de panfleto y octavilla y otra, esencial, más difusa, más callada. Montaigne dejó escrito: “Todo es movimiento irregular y continuo, sin dirección y sin objeto”. Acaso esta sea la mejor rebeldía, la que vive en lo imprevisto, la que lo provoca. Pero lo imprevisto choca contra la poesía como arte de la memoria. En la memoria todo está parcelado, con frecuencia falsamente parcelado; el azar y el caos, sin embargo, destruyen las barreras.
3.- La memoria es la nostalgia de los lugares que habitamos y de los que soñamos, siempre en el pasado pues para la memoria el tiempo que vivimos es siempre oscuro. La memoria llena a la persona y la provee de una identidad, que es tan cierta como su memoria, por eso Pessoa se prodigó en heterónimos.
4.- Las palabras son solo un torpe intento de fijación de aquel entonces. Antes de las palabras solo existe la nada y después aparece el vacío. Las palabras son, como quería el poeta, signos escritos en la arena. Son reliquia antes de nacer.
5.- Al final la nostalgia encubre la indefensión, por incapacidad de adaptación por perseverancia en una identidad que preferimos fosilizar. Pero no existe la identidad estable y permanente. La identidad va cambiando a lo largo de la vida; es, por decirlo de un modo algo cursi, fluida.
6.- El mundo cambia, pero la memoria permanece intacta; de ahí la dificultad para aceptar los cambios. Se desvanecen las fronteras y los signos de identidad. El campo va cambiando y se urbaniza. La urbe es el lugar de la modernidad, el lugar, donde la memoria es menos densa, el lugar donde cualquiera puede cambiar de identidad sin problemas.
7.- La ciudad es la productora por excelencia de imágenes. La producción compulsiva, sin embargo, lleva a la vaciedad. Un gran número de imágenes son vacuas. Los ídolos están huecos, carecen de significado.
8.- Para algunos perder la memoria es hallar la pureza, para otros es la traición. Perder la memoria u olvidar la identidad. Pero, en algunos casos, ser el que siempre fuiste puede ser síntoma de cobardía.
9.- La poesía es el ángel de Paul Klee descrito por Walter Benjamin. El cuadro representa un ángel “que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Los ojos se le ven desorbitados, tiene la boca abierta y además las alas desplegadas. Pues este aspecto deberá tener el ángel de la historia. Él ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies. Bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas ante él va creciendo hasta el cielo.”

La obra es de Ángel Arribas y se titula "Atracción por lo inestable". Técnica mixta.
Está basada en el siguiente poema, que forma parte del libro El tiempo de los usureros:

Todo lo bello es frágil: los trenes
cuando olían, la escarcha en los ribazos, la boca
de los niños aún sin término, el tacto
del silencio en los camposantos a la orilla
del mar, la redondez del fruto, el ruiseñor,
su rama. Acaso la memoria. Todo lo verdadero
es frágil. Y es inútil