martes 19 de octubre de 2010

Perros


Uno ve la fotografía y siente que resuenan, por encima o por debajo, una serie de notas que le dejan a uno con la inquietante idea de que hay una débil separación entre la influencia y el plagio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Por qué tienes esa duda? ¿cuál piensas que es el modelo o la fotografía que recuerdas al hacer esta tuya?

Santiago Rodriguez Guerrero-Strachan dijo...

Muchas. Como modelo recuerdo el perro que pintó Goya, como fotografías que tienen a esta como referencia muchas, aunque pocas de ellas conocidas.
De todos modos me improta menos el plagio en sí, el plagio clarísimo, que esa línea entre la copia y la influencia. Ahí se juega mucho en arte.