lunes 6 de diciembre de 2010

El margen o la banalidad


El poeta lo sabía y dejó testimonio: “Debes saberlo./Hace muchísimo frío en la vida,/ hace nieve desde la noche,/ desde las últimas fiebres.”. Afuera, en la intemperie, la vida es mala cosa, casi una pesadilla, si no un lento morir consciente e irremediable. Lo supo también Eduardo Haro Ibars. Sin embargo, hoy, esa mínima píldora de sabiduría que da la experiencia, parece que la hemos olvidado, y todos vivimos en los márgenes. O, al menos, eso decimos. En el corazón del esnobismo y de la pedantería, en realidad, pues que nuestra triste, provinciana y pacata sociedad nos subvenciona la vida en el margen, como tiempo atrás fomentó la burguesía.

Vivir en el margen es vivir como lo hizo Baruch de Spinoza, rechazado por su sociedad, acusado de herejía, sin que pudiera publicar lo que más tarde sería un texto imprescindible, Ethica ordine geométrico demonstrata. En el margen vivieron también muchos otros, también judíos, a los que se les negaban los derechos que a los demás se concedían. O los afroamericanos en Estados Unidos, antes de que el Movimiento por los derechos civiles lograra sus conquistas. Nadie, entonces, se jactaba de vivir al margen. Al contrario, porque verdaderamente vivían marginados, deseaban dejar de serlo, integrarse y vivir al resguardo de la sociedad.

Hoy, en nuestra sociedad de la Banalidad Suprema, hay quien cree vivir al margen, y se jacta y enorgullece de ello. De la banalidad, por supuesto.

3 comentarios:

Sociedad de Diletantes, S.L. y Casilda García Archilla dijo...

Pon algún ejemplo, por favor. (Gracias)

Santiago Rodriguez Guerrero-Strachan dijo...

Ejemplos hay miles. Todos aquellos que están encantados de decirnos que son marginados. Se olvidan de que uno no se margina, que lo marginan siempre a uno. Más ejemplos: todos aquellos que acuden a congresos, jornadas, simposios universitarios para hablar de su marginalidad.
Luego están los marginados de la Visa Oro, que suelen ser amiguitos de los directores de algunos de los museos más importantes del mundo.
En general, todo aquel que posa de artista que vive al margen (que es muy diferente de vivir apartado). Se les identifica muy bien: suelen hacer obra, plástica, literaria, etc., que sigue los caminos más trillados y rancios del arte.
Nombres no doy porque me olvidaría a muchos y sería injusto. Se podría lelnar la Muralla china con todos ellos: no sé si sería el Muro de las Lamentaciones o una posible lista de gilipollas.

Sociedad de Diletantes, S.L. y Casilda García Archilla dijo...

Buenísimo, me ha encantado tu explicación. Pero aún así, y no es por picarte, ¿no podrías dar algún nombre, aunque sea en privado?
Anda, estírate